Arrimos a la lectura

“Bucear en los textos, estar en contacto con los libros es una suerte de respiración “especial” que promueve diálogos, acordes únicos, unterpretaciones que se vuelven sismos.

Así nos movemos entre los libros. Una variante de lectura que se nos abre, nos fagocita, nos libera, nos vuelve salvajes, infantes, coleccionistas. Y como más tarde diremos... “hundirse” como “sumergirse” en la lectura “...para no ser devorado”. ”

Pesclevi, Gabriela e Iriart Urruty, Andrea. Ojos bien abiertos. Publicación del Taller “El paisaje nos devora”, Ediciones Dos chicharras, 2005. www.lagrieta.org.ar


“… En una ocasión oí comentar a un cliente de la librería de mi padre que pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre camino hasta su corazón. Aquellas primeras imágenes, el eco de esas palabras que creemos haber dejado atrás, nos acompañan toda la vida y esculpen un palacio en nuestra memoria, al que, tarde o temprano,-no importa cuántos libros leamos, cuántos mundos descubramos, cuánto aprendamos u olvidemos-, vamos a regresar…”

Ruiz Zafón, Carlos. La sombra del viento. Planeta, 2003




“Hay niños que ingresan a la lengua escrita a través de la magia (una magia cognitivamente desafiante) y niños que entran a la lengua escrita a través de un entrenamiento consistente en "habilidades básicas". En general, los primeros se convierten en lectores; los otros, en iletrados o en analfabetos funcionales.
Permítanme presentarles un ejemplo de lo que quiero decir. [Transparencia de dos textos, ambos con problemas de ortografía y segmentación entre palabras. Uno escribe "lengua escrita", mientras que el otro balbucea por escrito (aunque su texto no sea carente de interés). Uno tuvo inmersión en la "cultura letrada" desde el nacimiento, mientras que el otro fue introducido a la escritura como una técnica de transcripción]”

Ferreiro, Emilia, Conferencia de apertura, CINVESTAV, México, s/f.




“ En este movimiento hacia la literatura, ninguna elección es inocente.Cuando optamos por algún tipo de vínculo con el texto y no otro, cuando elegimos determinados textos, cuando aceptamos que no siempre cantidad de lectura es igual a calidad, o que el contacto de un niño con un cuento no se puede medir ni pesar en el momento, nos estamos definiendo también ideológicamente.
Toda sintáxis es una opción de vida inconsciente. Nuestra vida, nuestros propios diálogos, nuestra oralidad y escrituras tienen gramáticas, sintáxis, estructuras, tonos, que revelan búsquedas y posturas frente al mundo. Es importante tomar cada vez más concencia de ese hecho.
¿Damos opciones o imponemos selecciones nuestras? ¿dialogamos o monologamos? ¿es nuestro silencio una puerta abierta para la opinión ajena?

Devetach, Laura, La construcción del Camino lector. Comunicarte, 2008.


“Esas metáforas que nos sorprenderan en el momento que menos lo esperamos, no sólo la lectura puede brindárnoslas. En Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt, el narrador pierde a su hijo, un joven adolescente, y se encuentra en un estado de muerte psíquica. Durante varios meses no llora, continúa impartiendo sus clases. Un día que debe dar un seminario sobre naturaleza muerta, entra a dar clase y se sienta; sobre la mesa, están sus notas y una reproducción del “Vaso de agua con cafetera” de Chardin. Empieza a hablar pero de pronto se queda contemplando fijamente el vaso del cuadro, siente ahogarse y por primera vez solloza durante largo rato.”

Petit, Michele, El arte de la lectura en tiempos de crisis. Océano, 2009.

Las elecciones de los mediadores, entre pasión y observación
“Los mediadores que trabajan en contextos críticos aportan un esclarecimiento complementario. Sus opciones, en efecto, no son producto únicamente de sus monomanías y gustos personales, sino también fruto de años de experiencia y de observación,  de tomar en cuenta los deseos de las personas a quienes se dirigen, de confrontarse con otros profesionales.
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Es a literatura en sus múltiples formas, hacia donde dirigen sus votos. […] Y en el terreno literario,
la elección de textos “exigentes”, de una calidad reconocida, es evidente para la gran mayoría de ellos.

Petit, Michele, El arte de la lectura en tiempos de crisis. Océano, 2009.


“Los libros y en particular los libros de ficción, abren las puertas de otro espacio, de otro modo de pertenecer al mundo. Los escritores regalan una geografía, una historia, un paisaje en el cual recobrar el aliento.
Nos abren paso también hacia otro tiempo en el que la capacidad de ensoñación tiene libre curso, y permite imaginar, pensar otras formas de lo posible. La importancia de esta elaboración de un tiempo para sí mismo, tiempo de disponibilidad, tiempo de ocio. Tiempo de reflexión, en el que se puede evitar la precipitación. Cuando se lee, puede uno tomarse su tiempo, en vez de estar siempre forzado a plegarse al de los demás, al de la publicidad, al de las obligaciones, el de la agitación.”

Petit, Michele. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Buenos Aires, Fondo de Cultura económica, 1999.





“Ese espacio intimo que instala la lectura no es solo un engaño o una huída.(...) Ese espacio íntimo está muy poblado. en él vagabundean fragmentos de frases, escritas o dichas por otros, que hemos recogido y que revelaron esa parte oculta de nosotros.
Y ese espacio íntimo nos hace ser, nos “da lugar”. A partir de ahí, a partir de esa otra manera de habitar el tiempo que surge cuando leemos, tenemos otra percepción de lo que nos rodea. Y podemos darle un sentido a la vida, construir el sentido. ¿Cómo? Con historias, dice Salman Rushdie. “Las historias son la forma en que nos construimos.”

Petit, Michele. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Buenos Aires, Fondo de Cultura económica, 1999.

“El imaginario no es algo con lo que se nazca. Es algo que se elabora, crece, se enriquece, se trabaja con cada encuentro, cada vez que algo nos altera. Cuando siempre se ha vivido en un mismo universo de horizontes estrechos, es difícil imaginar que existe otra cosa. O cuando se sabe que existe otra cosa, imaginar que tenga el derecho de aspirar a eso. “

Petit, Michele. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Buenos Aires, Fondo de Cultura económica, 1999.



“ El gusto por leer no puede surgir de la simpre frecuentación material de los libros. Un saber, un patrimonio cultural, una biblioteca, pueden ser letra muerta si nadie les da vida.”
[...]
“...no es la biblioteca o la escuela la que despierta el gusto por leer, por aprender, imaginar, descubrir. Es un maestro, un bibliotecario, que, llevado por su pasión y por su deseo de de compartirla, la transmite en una relación individualizada. Sobre todo en el caso de los que no se sienten muy seguros para aventurarse por esta vía...”

Petit, Michele. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Buenos Aires, Fondo de Cultura económica, 1999.


“Las intervenciones de un docente, o mediador, son decisivas y contribuyen a su propio crecimiento y al de la familia que le tocan en suerte. Entre todos, tejemos la trama de significados, que son, en definitiva, la esencia de la lectura: construir sentido para leer el mundo.”

María Inés Bogomolny, “Leer es contagioso. El inicio del camino lector: los mediadores y sus huellas. Conferencia Feria del Libro de Buenos Aires, Bs. As., 2003.

“… La extraña manera en que de pronto, en medio de la vida cotidiana y sus contundencias, se
levantan las ilusiones de un cuento. Y con el modo en que nos entregamos a él y resolvemos
habitarlo, a pesar de ser una construcción tan precaria, suspendida en la nada, hecha de nada,
y, además, para nada.”

Montes, Graciela, La frontera indómita. Buenos Aires. F.C.E., 1999.




“—¿Qué clase de libro te gustaría leer ahora? —preguntó la
señora Phelps.
—Me gustaría uno bueno de verdad, de lo que leen las
personas mayores. Uno famoso. No sé ningún título.
La señora Phelps ojeó los estantes tomándose su tiempo.
No sabía muy bien qué escoger. ¿Cómo iba a escoger un libro
famoso para adultos para una niña de cuatro años? Su primera
idea fue darle alguna novela de amor de las que suelen leer
las chicas de quince años, pero, por alguna razón, pasó de
largo de aquella estantería.
—Prueba con éste —dijo finalmente—. Es muy famoso y
muy bueno. Si te resulta largo, dímelo y buscaré algo más
corto y un poco menos complicado.
—Grandes esperanzas —leyó Matilda—. Por Charles
Dickens. Me gustaría probar.
—Debo estar loca —se dijo a sí misma la señora Phelps,
pero a Matilda le dijo:
—Claro que puedes probar.”
Roald Dahl, Matilda,, Buenos Aires. Alfaguara, 1995. Capitulo 1 “La lectora de libros”.



“Leer para otros requiere de un trabajo previo que se pone en evidencia en el preciso instante de la práctica, que se convierte en única e irrepetible, sin posibilidad de corrección. Me parece que tiene mucho de escénico: nos obliga a prepararnos de otra manera, a realizar elecciones muy importantes sobre el tono de voz, los ritmos, la cadencia, el mayor o menor empleo de ciertos recursos como las pausas y silencios, la mirada, los gestos, el acompañamiento de nuestro cuerpo, de nuestras manos. La responsabilidad de cómo afecta en el oyente lo que escucha no recae sólo en el texto sino que es compartida con el lector. Y cuando digo que se convierte en única, quiero decir que uno puede leer muchas veces el mismo texto a la misma persona, pero de cada una de esas veces quedará un registro que la congelará, la marcará, y ese registro es el otro que escucha.”

Quillay, Liliana, Coordinadora del “Taller de las palabras”, Asociación CHICOS. Rosario, 2009. Fragmento de un mail.


“Promover la lectura en las escuelas mediante consignas o talleres solamente, es como intentar convencer de una fe religiosa a los demás.
El docente promotor de la lectura que no lee y sin embargo propagandiza los beneficios de la lectura es, en cierto modo, como aquel predicador o sacerdote que repite frases bíblicas de memoria…” (2006: Pág. 102)
“Sonará idealista, pero yo quisiera un docente comprometido con la lectura, si, pero sobre todo lector” (2006: Pág. 103)

“Un bibliotecario lector es uno que, desde su propia práctica, podrá ser a la vez crítico, curioso, informado, reflexivo, inquieto y abierto, conciente de su rol político, orgulloso de su saber y generoso para abrir las mentes de sus consultantes y de la comunidad toda. Y además conciente de que todo eso es parte de un rol político fundamental para la democracia,” (2006: Pág. 189)

Giardinelli Mempo, “Volver a leer. Propuestas para ser una nación de lectores” Edhasa. Bs. As. 2006

“En este proceso de formar lectores, llamamos mediadores a las personas que cumplen un rol fundamental: el de hacer de puentes entre libros y lectores, acercándolos y estimulando su encuentro gozoso, de modo que el lector emprenda su propia búsqueda: Pueden ser padres, abuelos, maestros, bibliotecarios, cualquier persona amante de la lectura dispuesta a contagiar, transmitir y compartir esa pasión.” (2008: 32)

“Los mediadores sabrán crear el clima de intimidad y confianza para despertar el sentimiento de familiaridad por los libros, sabrán darle tiempo a la palabra para que cobre vida y pueda “decir” más, sabrán dejarse conmover y transmitir sentimientos.” (2008: 33)

CEDILIJ, “Viaje voluntario a la lectura” Fundación CyA, Bs. As.  2008.

“Si se trata de ayudar a construir lectores, justamente, es decir sujetos activos, curiosos, capaces de ponerse al margen y vérselas a su manera con un texto, no se puede pensar en una donación, o una administración, sino más bien en una habilitación para la experiencia. Dar ocasión para que la lectura tenga lugar. Garantizar un espacio y un tiempo, textos, mediaciones, condiciones, desafíos y compañía para que el lector se instale en su posición de lector, que, ya vimos, no es mansa, obediente y automática, sino personal, audaz, expectante..., y haga su lectura.”


MONTES, Graciela. “La gran ocasión: la escuela como sociedad de lectura”. [en línea]. Ministerio de Educación de la Nación. Plan de lectura. http://planlectura.educ.ar/pdf/La_gran_ocasion.pdf  [Consulta: 6 septiembre 2009]