- Autobiografía de un esclavo.
“Si se trata de hacer un exacto resumen de la historia de mi vida, sería una repetición de sucesos todos semejantes entre sí. Desde mi edad de trece o catorce años, mi vida ha sido una consecución de penitencia, encierro, azotes y aflicciones. Así determino escribir los sucesos más notables que me han acarreado una opinión tan terrible como nociva. Sé que nunca, por más que me esfuerce con la verdad en los labios, ocuparé el lugar de un hombre perfecto o de bien. Pero al menos ante el juicio sensato del hombre imparcial se verá hasta qué punto llega la preocupación del mayor número de los hombres contra el infeliz que ha incurrido en alguna flaqueza”
“Supo mi señora que yo hablaba mucho, ya que los criados viejos de mi casa me rodeaban cuando yo estaba de humor, para gustar de oír mis décimas (…) y dio orden expresa en la casa de que nadie me hablase (…) Como carecía de escritura, para estudiar las cosas que yo componía hablaba solo, haciendo gestos y afecciones según la naturaleza de la composición.”
“Tenía yo desde bien chico la costumbre de leer cuanto era leíble en mi idioma y cuando iba por la calle siempre andaba recogiendo pedacitos de papel impreso y si estaba en verso hasta no aprenderlo todo de memoria no rezaba.”
“… y vi a mi madre puesta en el lugar de sacrificio por primera vez en su vida (…) Viendo yo a mi madre en este estado, suspenso, no podía ni llorar, ni discurrir, ni huir. Temblaba mientras que, sin pudor, los cuatro negros se apoderaron de ella y la arrojaron en tierra para azotarla. Pedía por Dios. Por ella todo lo resistí. Pero al oír estallar el primer fustazo, convertido en león, en tigre o en la fiera más animosa, estuve a pique de perder la vida a manos del citado Silvestre. Pero pasemos en silencio el resto de esta escena.”
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